Por Sara Acosta, para Ballena Blanca.

En 2014 se vendieron en España 26.040 todoterrenos urbanos. En lo que va de año, la cifra alcanza 410.105, según datos de la patronal de coches Anfac. Llama la atención que, en plena caída de nuevas matriculaciones de vehículos (un 9,6% desde enero), el 46% de los autos nuevos sea SUV: el modelo más vendido en España en 2018 fue Nissan Qashqai.

Las marcas de coches definen con el acrónimo inglés Sport Utility Vehicle “automóviles mixtos, que combinan el pragmatismo de un turismo con la robustez de un todoterreno“, como describe Peugeot en su web.

La explosión de esta moda en el país y en Europa ha sido señalada esta semana en un informe de la organización Transport and Environment, con sede en Bruselas, porque en 2018 esta fue una de las principales razones por la que aumentaron las emisiones de CO2 de los coches. “Tiene sentido: son más pesados, con motores más potentes, son vehículos menos aerodinámicos“, explica Florent Grenier, ingeniero y coordinador del estudio. Esto significa que necesitan consumir más combustible, y cuanto más fuel se quema, así aumenta el dióxido de carbono lanzado a la atmósfera, el principal causante del cambio climático.

Esta de los SUV forma parte de una tendencia generalizada de fabricar autos cada vez más grandes y pesados. No hay más que ver modelos icónicos como Mini, Escarabajo o Peugeot 205. De todos existen nuevas versiones que prácticamente duplican su peso. La Agencia Europea de Medio Ambiente se está haciendo eco de esto porque tiene un impacto en las emisiones. “En casi todos los segmentos venimos observando un incremento en la masa de los automóviles desde 2010“, matizaba este organismo en 2017.

Según Transport and Environment: “Más de un tercio de los automóviles nuevos (36%) ahora se definen como SUV o crossovers, de los cuales: 48% se clasifican como compactos; 32% pequeño; 15% de tamaño mediano; y solo 5% grande. El peso adicional y la aerodinámica más pobre significan que estos vehículos emiten alrededor de un 15% más de CO2 que el turismo equivalente, pero esta elevación varía ampliamente entre los fabricantes de automóviles. Los SUV de PSA suelen emitir solo un 4% más que el modelo convencional equivalente, mientras que los SUV de Ford emiten un 23% más. Los SUV y los crossovers también aumentan la cantidad de terreno necesario para estacionar y la energía incorporada y las materias primas necesarias para su construcción.”

En el caso de los SUV, el peso medio de los nuevos autos matriculados el año pasado fue un 14% mayor respecto a los turismos en Europa, según los cálculos de Transport and Environment. Para España, esa diferencia fue del 16%. Y la media de emisiones de estos enormes vehículos, cuya utilidad es muy cuestionada para la ciudad, donde apenas hay espacio, es de 133 gr/CO2km, 13 más que los turismos.

Hay tres razones por las que las emisiones de los coches aumentaron en 2018: la falta de nuevas tecnologías para reducir el CO2, la muy limitada oferta de vehículos eléctricos e híbridos enchufables y el enorme crecimiento de las ventas de SUV, que en Europa han pasado del 7% en 2009 al 36% en 2018“, relatan en Transport and Environment.

En este organismo se preguntan por qué los constructores de coches siguen lanzando al mercado estos modelos de autos grandes para circular por las ciudades y con enorme impacto ambiental. “Es obvio que se venden por la publicidad de los fabricantes, no porque los clientes los hayan pedido”, concluye el especialista desde Bruselas.