Educar en valores no es solo una cosa que debamos hacer de cara a las nuevas generaciones. El amor y el presente cuidado de la naturaleza son acciones que se deben realizar continuamente, independientemente de la edad que tengas y del lugar del planeta donde vivas.

El medio ambiente se respeta llevando a cabo tareas tan sencillas como el reciclaje, el uso responsable de los recursos y, por supuesto, cuidando del medio que nos rodea.

Si en nuestro hogar tenemos un jardín, ya no tenemos excusa para no tratarlo como es debido, siempre con el respeto y el cuidado que se merece.

¿Cómo mantener tu jardín de forma sostenible?

Los problemas medioambientales que provienen de las ciudades han supuesto un gran foco de atención en cuanto a preocupación en los últimos tiempos.

Si vivimos tanto en pueblo como en ciudad, aunque creamos que tenemos muchas zonas verdes, lo cierto es que todo el ambiente que nos rodea es muy impermeable, con demasiados residuos, mucho consumo y exceso de cemento.

Todo esto, si no va acompañado de espacios naturales con vegetación que ayude a producir oxígeno y absorber partículas contaminantes, sería mucho más perjudicial para la salud de las personas que viven en estos entornos.

Por ello, el cuidado sostenible de las zonas verdes nos ayudará a vivir con mayor calidad y a aportarnos bienestar personal.

Un jardín que respeta el medio ambiente crea belleza adaptándose a las condiciones naturales de la zona, usando los recursos de forma lógica y respetando su alrededor gracias a las técnicas del uso de productos reciclables y naturales.

Los tips básicos para cuidar tu jardín de forma sostenible son:

  • Ahorrar agua gracias a métodos de riego eficiente y aprovechando las lluvias: la elección de una forma de riego que no nos haga malgastar agua de forma poco prudente y, además, si vivimos en una zona con abundancia de lluvias, podremos mejorar nuestra sostenibilidad en el jardín, además de reducir en costes y consumo.
  • Adaptarnos lo más posible al clima y al suelo: dependiendo de la zona geográfica donde vivamos podemos obtener unas cualidades del suelo diferentes, con más o menos beneficios que podremos aprovechar para un mejor jardín y su capacidad para estar en condiciones óptimas.
  • Promover la diversidad: podemos intentar crear un ambiente en nuestro jardín diverso, donde puedan coexistir varias especies de plantas y podamos darle vida a una naturaleza mixta y generosa, que además de resultar bella en su visualización, también es buena para el medio ambiente.
  • Realizar un gasto mínimo de recursos energéticos y una producción ínfima de residuos, para luego reutilizar o reciclar. Todo lo que generemos y usemos debe ser lo menor posible para que, una vez no sirva, pueda ser usado para otro fin.
  • Aprovechar al máximo los recursos tanto propios como ajeno: tanto el agua, como el abono, así como los fertilizantes o elementos decorativos complementarios, todo debe ser usado conscientemente y aprovechados al máximo para no realizar un mal uso y malgastar sin necesidad.
Photo by SircPhoto in shutterstock