Ángela Martínez GómezÁngela Martínez Gómez, alumna egresada de la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente y Bioquímica de Toledo, ha conseguido una de las cuatro ayudas nacionales que ha concedido la Fundación Tatiana Pérez de Gúzman el Bueno, con la que podrá realizar su doctorado bajo la supervisión de la profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) Carolina Escobar y el doctor Javier Cabrera. El trabajo se denomina “Estudio del uso de biochar derivado de la vid para el control en sistemas agrícolas de la plaga de nematodos fitoparásitos como alternativa ambientalmente y biológicamente sostenible a los métodos químicos y físicos de control“.

En palabras más sencillas, Martínez señala que la idea es trabajar en contra de un nematodo (gusano) que provoca plagas en cultivos tan importantes como la patata, la zanahoria y el maíz. Esto trae consigo “muchísimas pérdidas económicas y productivas”, ya que se introducen en las raíces de las plantas y absorben todos los nutrientes. En pocas palabras, los productos acaban muriendo, ya que los nematodos se alojan en las raíces y van reduciendo todos los nutrientes.

En contra de esto, se ha planteado el biochar como una solución. Se trata de un compuesto que se produce a través de la pirólisis (quema) de materia orgánica. Esta materia pueden ser restos de la agricultura o también los desechos que se producen en las casas. En el caso específico de su trabajo, han optado por los desechos producidos en la producción del vino y en el uso de la vid. Sin embargo, la estudiante afirma que podría usarse con “cualquier materia orgánica”. “En concreto creemos que puede reducir más el virus“, afirma.

Tenemos que ver como el biochar afecta a los nematodos, y si se puede reducir la infección que producen a través de él“, explica. En este sentido, señala que, entre otras cosas, esta materia conseguida a través de la quema aumenta la disponibilidad de agua de las plantas, lo que favorece la hidratación de las mismas, así como la obtención de nutrientes. “Lo que queremos saber es por qué reduce también la infección, que es algo que hemos observado. Por eso queremos seguir trabajado ver lo que ha pasado“, explica.

En el caso de que su hipótesis sea correcta, la joven podría haber encontrado un método mucho más sostenible a los que se usan ahora, químicos y que pueden provocar daños a los suelos. “Nos permitiría encontrar un método alternativo de control a estas plagas, porque los que se usan actualmente son muy poco sostenibles desde el punto de vista ambiental“, afirma.

Martínez se muestra muy satisfecha por haber sido una de las seleccionadas en este programa de becas. “Estoy muy contenta de que hayan visto el proyecto y les haya interesado el mismo y haya decidido apoyarlo“, explica. A partir de ahora, la beca le cubre unos tres años de trabajo. La convocatoria nacional de ayudas para la realización de tesis doctorales, financiada por dicha fundación, es “altamente competitiva”, ya que se conceden solo cuatro contratos predoctorales en la convocatoria de Medio Ambiente, para lo que la Fundación recibió casi medio centenar de solicitudes.

Fuente: eldiario.es