Esta es la historia de la Doctora M. Una mujer fascinada por las plantas xerofíticas, esos bellos seres vivos capaces de aclimatarse a las más adversas situaciones. Andaba inmersa en su libros y notas sobre esta gran pasión que ocupaba gran parte de su tiempo y que le había convertido en una experta. y Sin embargo ella sabía que para llegar al fondo del conocimiento necesitaba aprender en los habitats de estas plantas, así que decidió ir al origen. Y ni corta ni perezosa voló a su encuentro con la esperanza de que él pudiera ayudarle a conocer los secretos no escritos de las plantas de su zona.

Así llegó a la primera parada por su periplo de los desiertos: el Gobi.

Has hecho un largo viaje Doctora M: si quieres saber cómo viven las xerofíticas en unos de los desiertos con temperaturas más bajas, estás en el sitio indicado apuntó el experto nativo de Mongolia. El desierto de Gobi es una tierra de extrema aridez y con cambios intensos de temperatura donde las xerofíticas forman parte de su vegetación.

Satisfecha con la experiencia decidió continuar yendo a conocer la belleza de los desiertos de Australia, aunque la búsqueda del aborigen Yani sólo podía conducirle a una lugar de mágicos atardeceres rojizos Urulu. Quedó asombrada con la espectacular vegetación de aquellos desiertos, los parajes más áridos pueden sorprender con una belleza inédita y sus plantas pueden ayudar a las personas.

La experiencia era tan gratificante que estaba decidida a continuarla por todo el mundo y así se dirigió a Jordania, una país de contrastes, hasta llegar Ouadi Rum, también conocido como el valle de la luna, en una región montañosa formada por granito y arenisca en el sur de Jordania de un color rojo intenso.

Su siguiente destino fue África, en concreto la reserva natural de Masai Mara. Los paisajes de este nuevo continente eran tan bellos como abrumadores, pensó la Doctora M, mientras descubria la sabana un lugar de tránsito entre el desierto y la selva.

Cruzó el mar para llegar a América, concretamente al desierto de Arizona. La doctora M voló hasta Phoenix y desde allí hizo un recorrido de más de dos horas en coche hasta la afueras de Tucson. Sonora es uno de los desiertos más grandes y calurosos del mundo que cubre un área de 311.000 kilómetros cuadrados, tras cabalgar por el polvoriento desierto junto al vaquero, éste le marcó un nuevo rumbo.

Como broche se dirigió a Sudamérica, allí lo conoció a él, no le hacía falta preguntar, le estaba esperando y sabía que buscaba. El chamán puso su mano sobre la mano de ella y le sonrió mientras le preguntaba si estaba preparada para finalizar su viaje.

La Doctora M dió por finalizada su gira por los desiertos y volvió con una idea clara, un sueño que poner en marcha y grandes amigos.

El paraíso bautizado Desert City, se encuentra en San Sebastián de los Reyes y cuenta nada más ni nada menos que con más de 4.500 m2. En lo que era un descampado limitado por la A-1, se ha creado un espacio convertido en “el primer vivero tecnológico especializado en xeropaisajismo, espacios de I+D, un laboratorio, cafetería y terrazas-mirador” entre otros. Se dice poco.

Jacobo García-Germán se ha encargado del proyecto con una arquitectura ligera y contemporánea organizada por simetrías alrededor del jardín y en forma de claustro, y además cuenta con una estructura de cables tensados a tracción tipo “tensegrity”, única en España. Desert City también quiere transmitir valores de sostenibilidad y consciencia por el medio ambiente y por supuesto estará abierto al público aceptando también visitas privadas.

Pretender utilizar otras plantas que no sean xerofíticas en una climatología como la que rige en la Comunidad de Madrid y en el sur de España es un desafío a la naturaleza.

Solamente pueden medrar de una manera satisfactoria y con pocos recursos, sobretodo los hídricos, aquellas plantas que pueden adaptarse perfectamente a la sequía. Y las plantas xerofíticas son sin duda las dueñas y las reinas de estas regiones.

Y si ponemos la atención en las zonas donde llueve menos deberíamos apostar por una jardinería que se basara primero y fundamental en la elección de especies adaptadas a menores disponibilidades de agua. Y no sólamente a menos disponibilidad de agua sino bien adaptadas a nuestras condiciones ambientales en general porque esas especies se desarrollarán mejor y tendrán menos problemas de plagas y enfermedades, se verán menos afectadas por incidencias diversas y necesitaran un mantenimiento menos costoso.

El Xeropaisajismo es la conjunción del arte y la técnica, de recrear la misma naturaleza con este tipo de plantas, con plantas que requieren muy poca agua. Es darle formas y volúmenes a nuestros jardines, es activar el suelo desde abajo aportando microorganismos que son beneficiosos y que van a formar simbiosis con las raíces de estas plantas y es hacer un uso racional en el manejo de los productos fitosanitarios, haciendo un control integrado de plagas y enfermedades, utilizando más medios biológicos y protectores que productos químicos.

Fuente: Tendencias.tv