Samsara es el nuevo documental de los creadores de Baraka (1992), no confundir con otra película del año 2001, con el mismo nombre y también recomendable. Samsara es una película de imágenes en movimiento, con música y sin ningún tipo de diálogo. Una película para ver fotografías espectaculares de medio mundo, para maravillarse y para comprender, pero también para debatir, para no entender. Una película para ver las maravillas y los desastres de este mundo en el que vivimos. Me encantaría decir que es una película que retrata la belleza de nuestro mundo, pero no es así. Lo hace, sí, pero también retrata lo no tan bello, retrata la vida tal y como es, con su belleza y su fealdad. Samsara es una palabra sánscrita que significa ‘la rueda de la vida que nunca para’, la imagen del nacimiento, la muerte y la reencarnación. Las imágenes de la película se grabaron durante 5 años en 25 países del mundo.

Samsara (2012) dura 102 minutos y mezcla imágenes de paisajes con muestras de diferentes culturas. Es un espectáculo para la vista, podemos disfrutar de la belleza del mundo, pero también de la destrucción. Hay imágenes que nos llenan el espíritu de dicha y otras que pueden hasta llegar a darnos miedo. Vemos a tribus africanas y la vida en la naturaleza, pero también trabajadores chinos y la realidad de las fábricas y el hacinamiento, y también el estilo de vida más occidentalizado.

Es curioso que las imágenes más bellas nos las ofrezca la naturaleza y las más deleznables sean producto del ser humano. Samsara es una película de imágenes, sí, pero también una película que nos puede llevar a plantearnos muchas cosas sobre este mundo en el que vivimos.

Fuente: Aires de cambio