Al igual que una biblioteca no es una mera colección de libros, una xiloteca no es únicamente un lugar donde se almacenan maderas; cada muestra es una monografía que encierra una vasta información sobre las propiedades físicas de la madera, su durabilidad y forma de conservación, sus usos y aprovechamientos, a la vez que también posee un gran valor didáctico y docente”. Esta es una de las definiciones que aparecen en la página web www.xiloteca.com de Manuel Soler, capitán retirado de la marina mercante y uno de los mayores coleccionistas privados de maderas del mundo.

La semilla de su afición surgió en Nigeria, en uno de los muchos viajes que hizo a lo largo de sus 40 años de profesión. Allí, un representante italiano de maderas, desanimado por el escaso éxito comercial de su viaje, le regaló un muestrario con seis maderas. A partir de entonces empezó a interesarse por este material, hasta que terminó por convertirse en una obsesión. Así, después de más de una década de trabajo de investigación y recopilación, Manuel tiene hoy más de 2.000 muestras de madera, perfectamente clasificadas y documentadas, expuestas en una pequeña cabaña de madera construida por él mismo.

Es el único representante español de la International Wood Collectors Society, sociedad fundada en 1947 que reúne a miembros de 35 países y entre cuyos fines principales se encuentran fomentar la clasificación de las maderas y la información entre sus pues de las casi 70.000 especies de maderas que existen, apenas medio millar tienen importancia en el comercio internacional.

Por ejemplo, la madera de Guayacán (Guayacumofficinalis) -considerada como la más dura, pesada y resistente del mundo- hasta hace poco se utilizaba para hacer los cojinetes de los barcos, pero la sobreexplotación a la que ha sido sometida lo ha colocado al borde de la extinción. “En vez de cultivar y recuperar la especie, actualmente ha sido sustituida por materiales sintéticos que son mucho más caros”, comenta Soler. También lamenta este marino que no exista una mayor cultura de la madera en España: “Incluso los arquitectos, por regla general, desconocen un material tan importante en su profesión como la madera”.

Manuel se encuentra en esta tarea como un náufrago en una isla, pues no recibe apoyo de ningún tipo, y su gran ilusión, conseguir que en España exista continuidad para esta interesante y a la vez necesaria afición, parece lejana. Ha recibido muchas promesas: el Ayuntamiento de Denia se interesó hace años por hacer una xiloteca apoyada por el consistorio y cuya sede estuviera en la misma Denia; Manuel ofreció todo su apoyo y el asesoramiento totalmente desinteresado, además del aporte de gran parte de las muestras de madera de la xiloteca, pero el proyecto no se llevó a cabo. La Comunidad Valenciana mostró también interés en recuperar la idea, pero se desvaneció, como tantas otras ideas, en el limbo de los justos. Manuel espera que llegue el día en que alguna institución, universidad o entidad privada quiera rescatar esta iniciativa y consiga que toda la información recopilada por él durante tantos años no se pierda para siempre.

Actualmente, Manuel Soler está trabajando en la edición de su nuevo libro Mil Maderas IV; en Google Books podéis ver un ejemplo de su anterior volumen.

Fuente: Ilustre Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales