Eres un ciudadano ejemplar: ahorras agua, vas en bici, limas michelín a base de gimnasio, trabajas duro, reciclas y mimas a tu madre con postales pastelonas el Día de la Madre. Y de repente, un día te das cuenta de que debes hacer algo más, subir un escalón más en el cuidado de la naturaleza y ¿qué haces? Lo típico, te vas a lo más profundo del bosque a acabar de una vez por todas con la tala masiva de árboles organizando a un ejército de indígenas al más puro estilo William Wallace. Todo para acabar hecho puré lloriqueando por volver a casa.

Esta divertida trama, que bien podría ser el argumento de una película de risa no es otra cosa que el último spot de Rainforest Alliance Certified, es un programa de certificación agrícola que lucha contra la explotación desmedida de los recursos naturales en Latinoamérica y EE.UU. Rainforest Alliance usa el poder de los mercados para detener los principales impulsores de la deforestación y la destrucción ambiental: la extracción de madera, la expansión agrícola, la ganadería y el turismo. Trabajamos para asegurar que millones de hectáreas de bosques productivos, fincas, tierras ganaderas y propiedades hoteleras sean manejadas de acuerdo con normas rigurosas de sostenibilidad. Y al enlazar estas empresas con consumidores conscientes, que identifican sus productos y servicios a través del sello Rainforest Alliance Certified™ y la marca Rainforest Alliance Verified™, demostramos que las prácticas sostenibles pueden ayudar a las empresas a prosperar en la economía moderna.

Dirigida por el conocido Max Joseph, la campaña Follow the Frog pretende concienciar a la población de que cuidar la sostenibilidad del planeta es algo más sencillo de lo que parece y que no requiere grandes acciones llenas de heroicidad, sino que está al alcance de todos. ¿Cómo? Consumiendo productos respetuosos con el medio ambiente, es decir, productos con el certificado de la organización.

¿Por qué nos ha gustado? La publicidad de este tipo de mensajes suele utilizar imágenes dramáticas apelando a lo más emocional, despertando el sentimiento de culpabilidad en su público para que éste se vea en la obligación moral de actuar. No obstante, esta campaña le ha dado una vuelta de tuerca a todos sus predecesores buscando una forma divertida y original de promover un tema “poco divertido”. Se aleja por completo del mensaje lacrimógeno haciendo del humor su mejor aliado. Nos gusta.

Fuente: María Azanza / Aldea Villana