La comunidad de vecinos “Residencial Xauen“ de Jaén ha puesto en marcha un sistema de caldera de biomasa a partir de residuos agrícolas, que supone toda una innovadora solución de eficiencia energética. Se trata de una caldera alimentada con huesos de aceituna. La inversión necesaria para poner en marcha esta instalación ha sido de 122.000 euros, para lo que han podido contar con una ayuda de Agencia Andaluza de la Energía que ha cubierto el 47,2%. Se prevé amortizarla 4 años, a partir de los cuales todo será ahorro para los vecinos.

Las 24 viviendas que integran la comunidad tienen una superficie útil de unos 160m2 cada una. Para hacer frente a la demanda de calefacción y ACS (Agua Caliente Sanitaria) de toda la comunidad mediante la antigua caldera de gasoil, tenían un presupuesto máximo de 20.000 euros anuales, pero en los últimos años era insuficiente, por lo que cada vecino acababa haciendo uso complementario de radiadores eléctricos, con el gasto correspondiente. Con la instalación de este sistema de caldera de biomasa han reducido su gasto energético a sólo 8.500 euros al año.

Al margen de la sustitución de la caldera se han instalado contadores de agua caliente y de calefacción en cada vivienda, por lo que cada usuario paga solo el propio consumo.

La biomasa, una gran fuente de energía

Cada vez más países industrializados potencian el uso de la biomasa, que constituye la principal fuente de energía primaria para multitud de países en vías de desarrollo. Por ello aparecen nuevas formas de utilización de la misma. Entre las más novedosas están las microalgas para la producción de biopetróleo. Las microalgas son microorganismos que desarrollan la fotosíntesis, en la cual intervienen la luz solar, el dióxido de carbono y el agua para obtener biomasa, cuyo uso final puede encontrarse en los sectores energético, alimentario o en otro tipo de aplicaciones industriales.

Un ejemplo en España es la empresa alicantina Bio Fuel Systems que cuenta con una planta de producción de biopetróleo, un crudo producido con procesos naturales con las mismas aplicaciones que el petróleo fósil. La gran revolución es que, en vez de tardar millones de años en provocar el fenómeno natural, el ciclo se ha reducido a unos días. Así, la energía utilizada para crear el milagro natural es el sol y la materia prima es el dióxido de carbono que captura de la atmósfera y hace desaparecer definitivamente.

De este modo, además de los beneficios económicos por el ahorro generado hay que tener en cuenta los beneficios medioambientales de utilizar una energía sostenible como la biomasa.

Fuente: Twenergy